Cálidas lecciones de León XIV
- Bernardo Graue Toussaint

- hace 3 días
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Madrid.- La gira pastoral del papa León XIV por España ha sido, sin lugar a dudas, un gran logro de la Iglesia católica y un excelente posicionamiento global del obispo de Roma. La capacidad organizativa quedó demostrada al reportarse saldo blanco en los diversos eventos que congregaron hasta millón y medio de personas.
A pesar de que los detractores de la Iglesia postulan constantemente la “decadencia del catolicismo”, el nivel y la calidad de la participación social fue inmenso, rebasando todas las expectativas. La congregación de casi dos millones de personas en la Plaza de Cibeles o los 500 mil jóvenes en la Plaza de Lima, hablan de una Iglesia que, si bien tiene una comunidad deficitaria en la práctica de sus ritos (como la misa dominical), acuden con entusiasmo y participación a la convocatoria vaticana con generosidad absoluta.
El papa lució fresco, emotivo y emocionado hasta, en diversas ocasiones, derramar una discreta lágrima. Fue sereno, pausado en el uso de la palabra, cuidadoso en explicar sus conceptos. Claro frente a una clase política a la cual no le reclama, pero sí le convoca a mejorar sus relaciones de cara a la pluralidad.
El sumo pontífice tiene claro que en sus giras pastorales no puede dar solución a cuanta petición le planteen (y a veces exigencias) de diversos liderazgos en torno a determinadas coyunturas políticas o sociales. Para nada. León XIV no se deja presionar y no dice a cada auditorio lo que cada uno quiere escuchar. Se atreve a decir lo incómodo, con absoluto respeto y moderación.
En este recorrido por España, León XIV reiteró constantemente la importancia y trascendencia de lo humano: “Todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes"; “ … cada decisión pública toca a personas de carne y hueso"; “…una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse”.
Por otra parte, el Obispo de Roma ha sido reiterativo – desde el inicio de su pontificado- del buen uso de la palabra. “Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje"; "La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario".
Antes de su llegada a España, León XIV padeció una rara embestida de Donald Trump, quien criticó al Pontífice por sus señalamientos pacifistas luego del ataque de EUA a Irán. El papa fue claro: “No tengo miedo a Trump, seguiré hablando contra la guerra. La iglesia tiene la obligación moral de ir contra la guerra”. En España, ha subrayado nuevamente su preocupación por la paz: “…La paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo". “Preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional".
Uno de los temas más delicados de la agenda papal tiene que ver con la inmigración. Le postura del pontífice ha sido clara, a pesar de las críticas que sabe que llegarán: “La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos".
Enhorabuena al papa León XIV y a la Iglesia; enhorabuena a Madrid, Barcelona y el archipiélago canario. Gracias a todos por alimentar de esperanza el futuro.




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