F-ACCIÓN NACIONAL
- Miguel Angel Ruiz Barrón

- 14 may 2025
- 3 min de lectura
De la cruda del poder al despertar ciudadano
En el sistema educativo de Estados Unidos, una "F" representa un fracaso. No una calificación medianamente mala o un área de mejora, sino un reprobado rotundo. Un "no cumpliste", un "no llegaste". Me parece un buen símbolo para comenzar esta reflexión, porque en muchos sentidos, el Partido Acción Nacional, ha vivido su propio ciclo de reprobación: ha sido incapaz de aprobar la materia fundamental de todo instituto político en democracia: escuchar y servir a los ciudadanos.
Y peor aún, más allá de una calificación, el PAN se ha convertido en los últimos años en una facción. Ya no una organización de causas comunes, sino una isla de intereses encontrados, una colección de bloques que se disputan espacios con más energía que la que dedican a proponer futuro.
Esta facción reprobada fue castigada por los ciudadanos en las urnas en 2024. Y lo entiendo. No se puede gobernar desde la comodidad, ni dirigir desde el ego.
Sin embargo, sería injusto y hasta irresponsable quedarme en la crítica. Porque este lunes 12 de mayo 2025 viví algo distinto. Fui parte de una conversación fresca, franca y comprometida con lo que más se necesita: la escucha.
Asistí a la instalación del Consejo Consultivo Ciudadano del PAN en Querétaro, convocado por el Diputado Local Mauricio Cárdenas, el Presidente Estatal Martín Arango y la ex Alcaldesa de Álvaro Obregón, Lía Limón. Lo digo sin rodeos: me regresó la esperanza.
Ahí, entre empresarios, activistas, académicos, jóvenes, liderazgos de colonias y barrios, sentí algo que hace mucho no veía en Acción Nacional: humildad.
Esa humildad que todos necesitamos trabajar (me incluyo), que solo llega cuando se toca fondo y se decide dejar de negar la realidad. Lo dije en voz alta durante la sesión: “este ejercicio me pareció un intento real y valiente por desarmar una bomba de tiempo, esa bomba silenciosa que lleva años construyéndose entre la clase política y la ciudadanía. Una bomba alimentada por la distancia, el desdén, la soberbia, la falta de calle, y la negación del hartazgo social.
Por eso celebro que, al menos en Querétaro, el PAN haya decidido tomarse en serio algo que debió hacer hace años: abrirse, escuchar, sentarse con los suyos; pero también con los que no siempre piensan igual. Buscar ideas antes que cargos. Tener conversaciones antes que discursos. Porque si algo puede salvarnos como partido y como país es volver a creer en la fuerza de la conversación genuina con la ciudadanía.
Vivimos muchos años embriagados de poder. En Querétaro, el PAN ganó elecciones tras elecciones con una cómoda ventaja. En el país, se gobernó desde Los Pinos creyendo que todo estaría bien si manteníamos el mismo guión. Y como suele pasar con toda borrachera, la euforia fue sustituida por una cruda dolorosa. Despertamos en 2018 y en 2024 con una resaca electoral que no podemos seguir ignorando.
Por eso propongo algo más: pasemos del F-ACCIÓN NACIONAL al A-ACCIÓN NACIONAL. No solo porque nos urge una "A" en la boleta ciudadana, sino porque, al igual que el grupo de Alcohólicos Anónimos, necesitamos reconocer nuestra adicción: al poder, al ego, a la simulación.
Necesitamos rehabilitarnos como partido, como proyecto, como comunidad. Volver a ser Acción, pero también volver a ser Nacional. Acción que transforma, y Nación que abraza a todos, no solo a unos cuantos.
Este Consejo Consultivo podría ser el comienzo de algo mas grande. Si lo tomamos en serio, si lo mantenemos constante, si le damos voz real a la sociedad civil no solo aplausos y palmaditas en la espalda, podríamos estar sembrando hoy los frutos de una verdadera victoria en 2027. Una victoria que no se mida sólo en votos, sino en confianza.
Porque Acción Nacional no nació para ser una facción. Nació para ser causa, comunidad, congruencia.
Nació para ser contrapeso cuando otros gobiernos se desvían, pero también para ser alternativa cuando todo parece perdido. Nació para creer en la persona, no en el poder. Y aunque esa brújula se nos perdió por un tiempo, aún podemos recuperarla.
Hoy, más que nunca, necesitamos un PAN que deje de hablar de sí mismo y empiece a hablar con los demás. Que deje de simular apertura y empiece a practicarla. Que deje de operar con lógica de partido y empiece a actuar con lógica de país.
Hoy, más que nunca, necesitamos una A-ACCIÓN NACIONAL. Y si la "A" significa algo, que signifique Audacia, Autenticidad y Alianza con la ciudadanía. No hay otro camino. O nos convertimos, o nos extinguimos.
Yo, por mi parte, me sumo con ilusión a este nuevo intento. Porque creo que sí se puede. Porque vi ganas. Porque escuché verdades. Y porque a pesar de todo sigo creyendo que vale la pena luchar por una política distinta. Una política que, en vez de reprobar, inspire.




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